La siniestra leyenda de La Santa Compaña

La Santa compaña atraviesa el bosque rodeada de una densa niebla, lo único que delata su presencia en la espesura de la noche, son los fuegos fatuos de las velas que ostentan.

El peregrinaje de la Santa compaña es una de las tradiciones gallegas que más creyentes atraen, sosteniendo su existencia.

Una imparable hueste de muerte que vaga por la tierra de los vivos con dos misiones muy claras: anunciar la muerte de un familiar muy cercano y acrecentar su cuota de almas penitentes.

la Santa Compaña
La Santa Compaña

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Los bosques de Galicia

La Galicia rural posee una variedad de bosques y poblados, diseminados en todo el paisaje del noroeste de España. Culmina en el cabo Finisterre, el fin del mundo conocido, como lo designaron los romanos.

Tradición y leyendas

Visitar los bosques de Galicia es una manera de desconectarse del mundo real adentrándose en territorios de tupida magia ancestral. Tradición y leyendas nos envuelven en uno de los destinos vacacionales mas visitados por los españoles.

Los árboles sempiternos y los pisos musgosos matizados con colorida hojarasca de las rutas del paseo gallego: Fraga de Catasós, Souto de Retorta, Rías Altas y más, componen el escenario propicio para que empiece el misterio sobrenatural de la Santa Compaña.

Bosques de Galicia

Cómo distinguir a la Santa Compaña

Un inmenso disco de plata incrustado en el cielo cuela sus rayos por entre la superficie abovedada de robledales y encinos. Pero la luz que logra en el bosque es muy pobre, la atmósfera se mantiene tenebrosa y lo único que puede escucharse en muchos metros a la redonda son las hojas secas crujiendo con las pisadas de Genaro, a parte del coro de los grillos.

Filas de brotes incandescentes

De pronto observa que, a escasos metros de allí, dos filas de brotes incandescentes avanzan en dirección a él. Lo primero en lo que repara Genaro es en el silencio con el que avanzan los portadores de las luces. Un perro raya la noche con su aullido lastimero, el resto de los chuchos lo imitan desperdigando alboroto de ladridos y aullidos en derredor. Hasta que de repente se callan y el silencio se vuelve despiadado.

Es cuando el pobre Genaro cree percibir un tintineo lejano, casi imperceptible. El recuerdo de una leyenda ancestral que ha pasado de padres a hijos por generaciones le hiela el cuerpo: aquellas luces en medio del bosque se tratarían se la Santa Compaña.

Santa Compaña
Saliendo de ruinas antiguas

Cómo protegerse del paso de la Santa Compaña

Genaro se tira al piso mira a todos lados, se encuentra irremediablemente sólo, recostado a orillas del cruce de dos caminos. Comienza a santiguarse, aprieta los ojos mientras se promete así mismo que nos los abrirá hasta que se sienta seguro, si es que puede salir de esta.

Los cruceiros

Su abuelo le contó que hay muchas formas de protegerse del paso de la procesión de muerte. A pocos pasos de donde se encuentra, se alza un cruceiro que algún alma solidaria ha mandado construir en ese lugar. Pero Genaro está demasiado aterrado para correr hasta allí, ya siente muy cerca la presencia espantosa de la Santa Compaña.

Tampoco puede moverse, para trazar un círculo protector en torno a él. Percibe el olor penetrante de la cera, ha comenzado a helar y la piel de gallina le indica que los tiene casi encima.

Un cruceiro en medio del camino

Los testigos de la Santa Compaña

Quienes han visto esta aparición, cuentan que dos filas de encapuchados a los que jamás se les ven los rostros, avanzan por los bosques y pueblos de Galicia al caer la medianoche. En particular por los cruces de caminos.

Portan una vela que nunca se apaga y despide un intenso olor a cera, a veces llevan en su poder restos de huesos de muertos, que dejan regados como constancia de su paso.

Un vivo encabeza la procesión

Genaro no puede evitarlo, escucha cadenas arrastrándose con ruido interminable y los murmullos de los penitentes le obligan a mirar. Lo que avanza ante sus ojos es algo que jamás olvidará en su vida. Los sayales que cubren a tales espantos despiden un brillo mortecino. Además, podría jurar que los ve, pero que también se trata de sombras difíciles de definir, una de ellas más grande que el resto y ninguna toca el suelo.

Un vivo encabeza la procesión, sostiene una gran cruz de madera, inexpresivo, parece no saber siquiera lo que hace. La piel de su cara es del mismo color que la cera y luce tan triste, que si Genaro sigue mirando acabará por ceder a la tentación de aliviar al desgraciado de su tristeza.

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El frío y la pena le parten el corazón a Genaro, mientras reza todo lo que se sabe, aplasta su cara a la tierra llorando. Después de unos minutos que parecen horas vuelve a sentir calor en su cuerpo. Todo ha pasado.

Las luces de la Estantigua o Santa Compaña

Otros nombres con los que se conoce a la Santa Compaña

En otros lugares de España como Extremadura o Asturias, toma los nombres de La Guestia, Genti de Muerti o Estantigua.

¿Quién aquel vivo que carga la cruz?

Cuando algún infeliz se choca con el siniestro cortejo sólo le quedan dos vías. Aceptar la cruz y caminar con ellos, aunque después no recuerde nada de lo acontecido. Esta persona además cargará con un daño que le irá acabando la vida hasta que alguna otra persona que se encuentre con la Santa Compaña, cargue su cruz.

La otra vía es tener la fuerza de voluntad para ignorarlos y buscar métodos de protección, pues al ser almas del purgatorio, nada pueden hacer a los vivos que se aparten de su camino.

Otras versiones

Otras versiones cuentan que aquella persona viva que las acompaña es alguien a quien van a buscar expresamente, porque se trataría de una persona muy cercana a la muerte o que tiene un familiar que morirá muy pronto. Por lo que a veces se representa a la Estantigua llevando un ataúd en donde yace el cuerpo de la persona que está cargando la cruz, o también podría ser de aquel que ha sido testigo de su paso.  

Santa Compaña
La Estadea, Estadal o El Cirio

Origen de la leyenda

Se remontaría a creencias ancestrales celtas. En el Samain, lo que hoy conocemos como día de todos los muertos, los antiguos creían que las almas establecían un punto de reunión cercano al fin del mundo conocido o Finisterre y hacían su peregrinación hasta pasar al mundo de los muertos.

El término estantigua, sería una deformación de “Hueste Antigua”, un mito bastante arraigado en toda España que refiere a un ejército de muertos que vaga en las noches.

Fusión con el cristianismo

Se tiene registros de la leyenda de la Santa compaña desde el s. XVI, ya fusionado con el fuerte cristianismo que cundía en Galicia por esas épocas. Entonces, el mito antiguo se transformaría en una peregrinación de almas penitentes o del purgatorio.

También se dice que la procesión iniciaría junto a la iglesia de la localidad en cuestión. Y está presidida por un penitente de mayor tamaño llamado Estadea, estadal o cirio. Este sería el que levantando la mano con un dedo huesudo señalará al próximo portador de la cruz.

Santa Compaña
Se tiene registros de la Santa Compaña desde el siglo XVI

La Visión

Un dato mas de esta leyenda es que no cualquiera es capaz de ver a las almas en pena de la Santa Compaña. Los vedoiros, o personas con este siniestro don, serían aquellos que en su bautizo fueron ungidos por error con óleo de difuntos. También la calidad de vedoiro podía ser heredada.

Genaro vuelve a casa

Una celebración hasta altas horas de la noche le costó a Genaro un susto de muerte que no lo dejará dormir en mucho tiempo. De camino a casa siente escapar sus fuerzas. No es tanto por la impresión de haber visto tal romería, sino por la certeza que de ahora en adelante, la muerte asechará muy de cerca.

¿Has escuchado antes de esta leyenda gallega? ¿conoces alguna otra historia que sea capaz de ponernos los pelos de punta? Escríbenos en la casilla de comentarios, nos encantaría saber mas de ti.

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