Epopeya de Gilgamesh. Sabiduría milenaria

La Epopeya de Gilgamesh narra el nacimiento, vida y obra del soberano sumerio que gobernara Uruk (actual Warqa en Irak) alrededor del 2750 a.C.  

La epopeya o poema de Gilgamesh junto al Atrahasis y el Descenso de Inanna son de los textos antiguos más importantes dejados por los sapiens del tercer milenio antes de cristo. Y está lleno de atinadas enseñanzas de vida, que le convierten en verdadera joya de sabiduría ancestral

Epopeya de Gilgamesh

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¿Qué es una Epopeya?

Antes de adentrarnos en un paseo por la maravillosa Epopeya de Gilgamesh, definamos que es una epopeya. Se trata de una composición, escrita en verso largo a veces en prosa y que narra las hazañas épicas de algún personaje heroico. Generalmente están relacionadas con el origen una estirpe o de un pueblo.

La epopeya se caracteriza por su grandilocuencia enumerando las acciones y virtudes, dignas de memoria, del héroe salvador o fundador.

Ejemplos de epopeya en las primeras civilizaciones son: La Odisea y la Ilíada en Grecia, el Ramayana y el Mahabarata en la India, El viaje al Oeste, las aventuras del Rey Mono en China, etc.

Nacimiento de Gilgamesh

En la epopeya de Gilgamesh se describe el nacimiento de este gran personaje. Hijo de Aruru, diosa de la tierra. Según la Lista Real sumeria, era el quinto en la dinastía de Uruk, hijo y heredero de Lugalbanda, fundador de Uruk. Sin embargo, no se ha encontrado comprobación histórica de su existencia, como sí, de otros personajes representativos contemporáneos a Gilgamesh.

Los sumerios estaban totalmente sometidos a los dioses. Afirmaban ser creados por ellos, convirtiéndolos en la primera manifestación teísta registrada por la humanidad.

Por ello, es lógico entender que sus soberanos, como entidades privilegiadas eran de naturaleza divina o semidioses: “dos tercios de él son semidiós, un tercio de él es humano”, como reza el poema.

En Latinoamérica la cultura incaica coincidía con esta forma de ver el mundo, los gobernantes incas eran considerados hijos del dios Sol. Sus súbditos estaban prohibidos de mirarlos directamente, de la misma forma en que no se puede ver al sol.

Gilgamesh

Vida y obra de Gilgamesh

Según la epopeya de Gilgamesh, se le atribuyen la construcción de la muralla de Uruk, así como el dominio sobre la ciudad-estado de Nippur, dedicado al dios Enlil. Hechos que parecen coincidir con los hallazgos arqueológicos.

Dichos hallazgos registran a Nippur como fuerte asentamiento religioso, más que político. Reafirmando la naturaleza de las creencias sumerias: quien tenía el territorio “sagrado”, tenía el poder.

Las acciones de su soberano debieron otorgarle gran prestigio y engrandecimiento a la naciente Uruk, para que se escribiera en su honor la Epopeya de Gilgamesh. La grandilocuencia en narrar las hazañas de reyes guerreros y héroes acompañó a las civilizaciones del período clásico hasta incluso el medioevo.

De fragmentos del poema podemos entender la naturaleza bélica de sus incursiones: “Gilgamesh no deja hijo a su padre”, después en otro fragmento dice: “Gilgamesh no deja la doncella a su madre.

dios Enlil

La epopeya de Gilgamesh

Grabada en 12 tablillas de arcilla con escritura cuneiforme, ha perdurado para que 5000 años después, los nuevos sapiens pudiéramos satisfacer la curiosidad natural por nuestros orígenes. La escritura cuneiforme se registra como el rastro escrito más remoto de la humanidad.

Aunque de difícil asociación por tener varios espacios faltantes. Se puede dilucidar una historia emocionante que comienza con una breve introducción del nacimiento, obra y virtudes del gran Gilgamesh,

Gilgamesh, el martillo de Uruk

En su juventud, tuvo comportamiento demasiado brutal, causando desolación. Se le comparaba a un altivo buey salvaje, no conocía rival. El pueblo sometido pedía clemencia divina. Y esto se repite en el poema como una letanía: ¡la hija del guerrero, la esposa del noble! Los dioses del cielo escucharon sus quejas…”

Anú, dios de los cielos y las constelaciones accedió a interceder por ellos ordenando a la diosa madre de toda la humanidad, Aruru, crear un doble a su altura, para que luchen entre si y Uruk tenga paz.

Así aparece Enkidu, totalmente primitivo y salvaje, convivía con las bestias. “No conoce gentes ni tierra, vestido va como Sumuqan”.  Sumuqan era el dios de las bestias salvajes. Por su lado, Enkidu era un dolor de cabeza para los campesinos y labradores fuera de los muros de Uruk. Según el testimonio de uno: “Cegó las hoyas que yo había excavado, destrozó mis trampas que yo había puesto […] ¡No permite que me dedique a la caza!”

Epopeya de Gilgamesh
Tablilla con escritura cuneiforme

Enkidu conoce la «labor» de una mujer

El campesino que se quejó de sus incursiones recibe consejo de ir a la ciudad amurallada de Uruk y hablar con Gilgamesh solicitándole una “ramera”, pues una vez que conozca la «labor» de una mujer las bestias le desobedecerán”.

Ya de regreso, en las orillas de un río se encuentran con el poderoso Enkidu, quien como bien predijeron, cae ante los encantos de la “ramera”. Pronto el bárbaro queda desolado al comprobar que dejó de tener el favor de las criaturas salvajes. También dice el poema que pierde su pelaje de animal.

Enkidu coabita con la mujer, quien lo lleva a la civilización, le enseña a comer alimentos cocidos y tomar bebidas alcohólicas. La “ramera” le menciona sobre la existencia de Gilgamesh, que era tan fuerte y grande como él. Enkidu accede a conocerlo.

Enkidu se encuentra con Gilgamesh

Cuando Enkidu se encuentra con Gilgamesh, dice el poema: fue como el choque de dos toros salvajes. Gilgamesh dobla la rodilla y se rinde. Reconoce a Enkidu como su igual: hermano lo llama. Y desde entonces nace una fuerte amistad entre ellos. Ambos, Gilgamesh y su doble, Enkidu se embarcan en empresas legendarias como vencer al monstruo Huwawa.

Ishtar se encapricha con Gilgamesh

Luego de la victoria contra Huwawa, Gilgamesh luce tan espléndido que la diosa Ishtar se fija en el héroe de Uruk y pretende hacerlo su amante. Gilgamesh la rechaza, por lo que la diosa monta en cólera enviando al Toro del cielo contra los hombres.

Gilgamesh junto a Enkidu matan al toro. No contentos con esto, en un arranque de soberbia, Enkidu arranca una pata al toro de los cielos, y se la lanza en señal desafiante a Ishtar. Empeorando la situación con todos los dioses.

Epopeya de Gilgamesh
Fragmento del poema de Gilgamesh, a la muerte de Enkidu

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Muerte de Enkidu

El encuentro del dios y la diosa, o del héroe con la diosa en cualquiera de sus formas. A veces representado como matrimonio místico simbolizan la victoria del héroe sobre la vida, porque la mujer es la vida y el héroe su dueño.

Similar a las representaciones mitológicas de Calipso y Medusa, Ishtar no es una diosa en extremo benevolente, su naturaleza caprichosa les ha valido muerte y desgracia a muchos que con ella han tenido contacto. Exige demasiado a cambio de sus favores voluptuosos.

Los dioses deciden matar a Enki, el lado desenfrenado de Gilgamesh porque no se sometió a los designios de los dioses.

Se reúnen en un sueño de Enkidu y deciden que este debe morir. El héroe de Uruk se acongoja, pues cree injusto que su mejor amigo deba morir por su culpa. La vida de Enkidu se termina después de una larga agonía.

Sentimientos y emociones muy humanas con 5000 años de Antigüedad

Al final de la Epopeya de Gilgamesh transcurren varios hechos en los que podemos discernir que la muerte de su “amigo” Enkidu, sume al héroe en profunda depresión. También le agobia el temor a envejecer y a la muerte. Esto lleva a Gilgamesh a emprender un largo viaje en el que se llena de sabiduría y “lo oculto le fue develado”.

¿Era Enkidu la representación de la cara salvaje de Gilgamesh? ¿El conocimiento de la existencia, encuentro y enfrentamiento de Gilgamesh y Enkidu podrían representar la lucha consigo mismo? ¿Gilgamesh debe renunciar a los bríos de su juventud en su vejez?

Epopeya de Gilgamesh
«Puse la vista en el río y vi correr mi destino»

La forma de describir a Enkidu, podría darnos pistas de lo cerca que se encontraba la civilización sumeria de los rezagos de especies humanas salvajes “con pelambre como animales”. Te invito a leer el poema completo, en donde además encontrarás otras sorpresas sobre los orígenes de la cultura humana.

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