Entrar en Trance

Para tener una idea de lo que es entrar en trance, te contaré de mis experiencias en un ritual de Ayahuasca, en el que participé de la mano de personas expertas en el tema. Así poder relatar a partir de mis propias vivencias lo que ocurre durante aquel estado alterado del que tanto se habla y del que poco sabemos en esencia.

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¿Qué significa “caer o entrar en trance”?

Lo primero que hay que responder es: ¿qué significa “caer o entrar en trance”? Se trata de una experiencia de conciencia alterada, provocada por el acto de centrar la atención en cánticos, rezos o golpes de tambor. En mayoría de casos con el apoyo de yerbas psicoactivas y su inducción alucinógena. Sin embargo, el proceso no es tan sencillo, como decir que tomaste algo y viste “ciertas cosas” por estar flipado.

Entrar en trance no se produce por las drogas o preparados naturales que utilice cada región, sino por los sonidos guturales y/o de percusión, cercanos a la frecuencia de 432 Hz, que se considera matemáticamente armoniosa con otras frecuencias.

Para propiciar un estado mental que ayude a realizar el viaje, es necesario la acción sensual de un sonido rítmico de 205 a 220 golpes por minuto. Esta cadencia induce al cerebro a producir ondas cerebrales lentas, de entre 7 a 4 ciclos por segundo, o menos. Los chamanes describen el sonido del tambor como la voz de los espíritus.

¿Puede la ciencia demostrarlo?

El trance se caracteriza por la completa desconexión de la conciencia física del individuo con el exterior. Esta práctica ancestral ha despertado el interés de científicos por la forma en que se desarrolla el comportamiento cerebral cuando un chamán, por ejemplo, logra entrar en trance.

Al punto que se ha desarrollado una ramificación de la neurología denominada “neurotecnología”, para el estudio y comprensión de los fenómenos ocurridos en el cerebro en el momento de entrar en trance.

Y por las conexiones espirituales propias de esta práctica, se acuñan términos afines, como el de “neuroespiritualidad”. Este concepto se refiere al mero hecho de que nuestro cerebro es la vía principal a la hora de generar experiencias de trascendencia abstracta, religiosas, espirituales o divinas.

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Laguna de Conache, Trujillo- Perú

El escenario perfecto para entrar en trance

Subimos a una colina en la región de Conache, muy usada en esta parte de la costa para celebraciones de magia ritual con Ayahuasca. Salvo un par de porros de marihuana en la adolescencia, nunca me pegué en drogas y menos he lidiado con pastillas azules en las discotecas. Ahora me encontraba en un desolado paraje campestre a punto de emprender un viaje con poderosos psicotrópicos. El viaje mas antiguo de la humanidad.

Un amigo francés que estuvo en la selva por bastantes años me contó de sus experiencias con las tribus de la Amazonía peruana y el uso del Ayahuasca. Coincidimos en Perú a finales del año pasado cuando Francisco, el chamán Yaminahua que mi amigo había invitado para oficiar un ritual chamánico, arribó a Trujillo después de 4 horas de vuelo.

Su rostro lucía rozagante, estaba mas que agradecido por la experiencia de volar en avión a sus 58 años, aunque después mi amigo me contara que Francisco no dejó de apretarle la mano durante todo el viaje.

Preparación de mente y cuerpo para entrar en trance

Una investigación científica sobre el estado del trance ha permitido conectar las prácticas religiosas y espirituales con la actividad cerebral de los sujetos analizados.

Francisco no sabe de las investigaciones recientes realizadas por científicos de universidades de Reino Unido, Canadá y Alemania. Se ríe chanzudo cuando le cuento lo “preparada que he ido” leyendo al respecto. Me siento una niña de anteojos grandes.

Los presentes teníamos la recomendación de asistir bañados y en ayunas, no tomar bebidas alcohólicas, ni alimentos pesados para la digestión por al menos 3 días.

También estar “ligeros”. Esto significaba para Francisco no estar estresados, ni cargados emocionalmente por algún problema. De no ir “ligeros” es muy probable que no le sirva de nada a la persona iniciada con Ayahuasca y que lo único a conseguir sea enfermarse.

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El ritual para entrar en trance

El chamanismo, lo que probablemente se trate de la primera y más antigua creencia de la humanidad, está compuesto de diferentes elementos. Con la misión de entrar en contacto íntimo con el cosmos, pero a través de un estado en el que es posible fundirse con los espíritus de la creación. Aquello que las poblaciones paganas de Europa denominaban energías sutiles de la naturaleza.

De aquí se desprenden algunos conceptos como el de “lenguaje yagé”, otra manifestación espiritual que intriga a los investigadores. Observado en las prácticas chamánicas de la Amazonía sudamericana.

Cuando el oficiador consume de la planta maestra o un coctel de varias de ellas, en una acumulación necesaria en su organismo, consigue entrar en trance más elevado. Entonces un cúmulo de vocablos y balbuceos, en apariencia sin sentido salen de su boca. Dicho estado es muy diferente al que experimentaría un iniciado como yo, por ejemplo.

¿Cómo se prepara un ritual de Ayahuasca?

Básicamente los medios para entrar en trance son los mismos en todas las regiones del planeta en donde se tiene indicios de esta práctica ancestral: cánticos, toques de tambor y en casos mas arriesgados, un preparado de yerbas psicoactivas

Francisco armó una fogata con ramas y piedras sobre la que puso a hervir agua en una gran olla de barro. Mientras emitía su canto hipnótico iba añadiendo la raíz del Ayahuasca o “planta maestra” mezclada con hojas de chacruna. Cuando la infusión rompió en hervor, comenzó a despedir un vapor denso de olor fuerte, que escocía en mis ojos. Esto tenía que hervir por horas, -El tambor jamás cesó-.

Lo que ocurrió después, fue el inicio de un viaje visionario por mundos celestiales, a veces grotescos, a veces sin sentido. Francisco no dejaba de darle toques rítmicos a su tambor, mientras cantaba en un extraño lenguaje que parecía un arrullo dirigido al fondo de mi código genético.  

Yo aún no había tomado nada, pero su magia hipnótica comenzaba a hacer sus efectos en mí con cada golpe de tambor. Lo más inquietante, es que parecía deberle su efectividad a cierta sensación de dejavu.

Miré al francés y al resto de mis compañeros, éramos 8 en total. Ya no estaba allí, al igual que yo, y esa fue la última vez que los vi aquel día…

Actividad Cerebral al entrar en Trance

Francisco nos dio a todos de probar la infusión maestra, de unas pequeñas vasijas de barro ¿El tiempo existe o en verdad es una ilusión? ¿estamos mas cerca del sol de lo que creemos? Y todos los conceptos de espíritus de la naturaleza y parásitos astrales se fundan en coexistencia con cada uno de nosotros.

Entendí porque son tan hermosas las mandalas. Y la sensación de vómito que suele aparecer como un estremecimiento desagradable no lo fue así. Sólo abrí la boca, y entonces algo se arrastró hacia afuera. No puedo asegurar que se movía, porque en ese momento todo lo que me rodeaba tenía vida. No como una mariposa o una planta, sino que compartía vida conmigo. Se extendía y se replegaba como un latido, en colores y formas indefinibles.

Una investigación conjunta se ha planteado la posibilidad de medir la actividad del cerebro en estado de trance. Los científicos se avocaron en analizar la actividad ocurrida en la red cerebral de un grupo de chamanes, pretendiendo inducirlos al trance mediante el toque rítmico de tambores rituales.

Los resultados detectaron una mayor conectividad neural en tres regiones específicas del cerebro: el córtex cingulado posterior (conciencia humana), el córtex del cíngulo anterior dorsal (funciones cognitivas, empatía, emociones) y la ínsula del lado izquierdo (información convergente, contexto emocional, experiencia sensorial)

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Estados del pensamiento que mejoran la integración y la comprensión

Sería imposible describir todo lo que viví aquel día, pero si recuerdo una sola cosa que no pasó… o tal vez sí. Pero sólo pude descifrar en la madrugada del día siguiente cuando desperté con un mejor entendimiento de toda la basura acumulada en mi cerebro por años. Imágenes, recuerdos, resentimientos, malentendidos; que arrumados en algún rincón enmohecían mi vida sin tan siquiera ser consciente de ello.

No quise darle mas crédito del que se merecía un alucinógeno de tamañas proporciones ¡Vaya viaje! Mis compañeros de “viaje” ya estaban repuestos algunos y había quienes lloraban incontrolablemente. Me pareció que la voz de Francisco me acompañó durante todo el camino, como la Beatriz de Dante. Yo también quería llorar, no sé si estuvo bien que todo aquello saliera de mi inconsciente o si era mejor que se quede allí guardado por siempre.

Sólo sé que lo único que me apremiaba en ese momento era ir a casa y abrazar a mi padre, a quien no veía en mucho, mucho tiempo…

Al final de las investigaciones realizadas a los chamanes se constató: “En resumen, el trance parece involucrar a redes cerebrales específicas y coactivas, y desconectar el procesamiento sensorial. Esta reconfiguración de la red cerebral tendría como efecto un estado de pensamiento en el que pueden darse la integración y la comprensión”. ¿Lo que vi fueron seres extraños y mandalas o el interior de mis pensamientos?

Entrar en trance y las experiencias religiosas

Es mucho lo que falta por descubrir sobre el estado de entrar en trance, quizá con el tiempo se logren respuestas precisas para aquel comportamiento mágico religioso que ha representado y representa la esencia de los grupos sociales en que vivimos.

Aunque para los sapiens modernos, muchas de estas prácticas resulten poco ortodoxas y a la sazón, su existencia se ha ido relegando a comunidades chamánicas alejadas de la civilización. Hoy en día, gracias a la fuerte influencia de las culturas orientales, su significado como una de las tradiciones vivas más antiguas de la humanidad, no ha desaparecido. Aunque si la correcta relación de espiritualidad que le corresponde.

Esta es quizá la razón que más ayudado a generar su descrédito. Con personas inescrupulosas que sólo buscan lucrarse y que no ofrecen la verdadera experiencia del rito mágico, sólo mera charlatanería. Ya que, aunque se considere una práctica de fuerte basa espiritual, no deja de ser un proceso psicológico sensible a la sugestión.

¿Qué te ha parecido este post? ¿Tiene alguna experiencia de “entrar en trance” o de rituales de Ayahuasca, que nos puedas contar? No olvides dejar tus opiniones en los comentarios.

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