Cómo reconocer el Amianto

El amianto, también conocido como asbesto es un material que fue muy usado en la construcción, especialmente durante las décadas de los 60, 70 y 80. Su popularidad se debió mayormente a sus propiedades químicas, resistencia al calor, maleabilidad, efecto aislante y su costo, uno de los más bajos. 

Dada su durabilidad, no es difícil encontrarlo en nuestros hogares, en espacios construidos con cemento, las baldosas, tejados, e incluso en ocasiones, los depósitos de agua contienen amianto. Lo cual aumenta el riesgo de tener a este elemento demasiado presente en nuestra vida cotidiana. 

El peligro de esto es que cuando este material se deteriora, corta o desfibra, las micropartículas se cuelan en nuestros pulmones, generando varios daños de gravedad a nuestra salud. Es por ello que en el año 2001-2002 se prohíbe su uso de forma absoluta, en cualquiera de sus formas. 

Ahora bien, antes de esta ley, la empresa Uralita comercializaba ampliamente este producto, usándolo especialmente en placas onduladas para techos, por lo que muchas de las construcciones de esa época pueden contener este compuesto. Entonces, ¿cómo saber si la uralita de tu casa tiene o no amianto? Eso es algo que definitivamente necesitas saber. 

El peligro del amianto

Luego de muchos estudios, se pudo comprobar que el amianto puede provocar daños o enfermedades del aparato respiratorio, cuando es inhalado y se aloja en los pulmones. La gravedad de estos daños puede llegar a ser muy severa y ocasionar incluso la muerte de los que las padecen. 

La pregunta es, ¿cómo llega el amianto a los pulmones? Esto sucede debido a lo ligero de este material. Las partículas de polvo que contienen las pequeñas fibras de asbesto permanecen por más tiempo en el aire una vez que son liberadas. Esto puede suceder bien sea mientras se trabaja con el material, al cortarlo o colocarlo, o gracias a la degradación del producto final debido al paso del tiempo. 

¿Qué enfermedades produce el amianto? 

El amianto es un cocarcinógeno comprobado por lo que una de las primeras enfermedades a mencionar es el temido cáncer de pulmón. Otra enfermedad producto de la exposición al amianto es la asbestosis, la cual se refiere a la formación de una fibrosis pulmonar, que produce dificultad respiratoria que aumenta con el paso del tiempo, hasta generar complicaciones graves. 

El mesotelioma maligno, un cáncer que se encuentra afectando el peritoneo y la pleura, también ha sido asociado a la exposición al amianto. Esta enfermedad carece de cura hasta el momento, y una vez detectada, la esperanza de vida es menor de un año. 

También se ha asociado a otros tipos de cáncer como cáncer de estómago, páncreas y recto, y disneas crónicas, consecuencias de la asbestosis

Uno de los peligros más grandes de estas enfermedades es que no presentan síntomas inmediatos. Por el contrario, es la exposición constante a través de los años la que hace silenciosamente peligrosa la presencia de este elemento en nuestros hogares y oficinas. 

La prohibición del uso del amianto

A partir de los años 80, cuando se confirmó que el amianto era el causante de tales enfermedades, comenzó a prohibirse su uso de forma paulatina, comenzando con los que se consideraron los más peligrosos. 

Esto sucedió en los años 1984 para el amianto azul, y 1993 para el amianto marrón. Para el año 2001 España finalmente prohíbe el uso y comercio del amianto blanco, eliminando por completo este material de construcción. 

Aun así, muchas construcciones anteriores a estos años contienen amianto o asbesto, por lo que siguen representando un riesgo para las personas. Una de las formas más frecuente de encontrar este material es en la uralita, como se conoce comúnmente a las placas onduladas de cemento usadas como techos.  

¿Cómo saber si mi uralita tiene amianto? 

Lo primero que debes hacer es ubicar el año de construcción del edificio o estructura a evaluar. Si se trata de una edificación anterior a los años 80, existe una alta posibilidad de que las placas de uralita contengan asbesto. 

Ahora bien, lo segundo a verificar es si se ha hecho algún mantenimiento al edificio, posterior a la prohibición del uso de amianto y en el que se trabajara con la uralita. Debido a que el asbesto tiene una durabilidad de alrededor de 50 años, es posible que no haya sido tocada dicha estructura, por considerarse innecesario. 

Por último, si se sospecha que las uralitas están libres de amianto, se debe confirmar ubicando las siglas “NT” (Nueva tecnología) lo que indica que fueron elaboradas libres de asbesto.  

Siempre buscar un profesional

Debido al alto riesgo que representa la exposición al amianto, si se sospecha que una estructura puede contener este compuesto, lo más recomendable es acudir a un profesional. Entonces un equipo especializado acudirá, con el equipo de protección adecuado y evaluará si es necesario cambiar la estructura. 

Desde luego, retirar una uralita con amianto requiere herramientas y técnicas diseñadas para evitar que el polvo se esparza y se genere un riesgo. Esto incluye desmontar, trasladar y desechar adecuadamente la uralita, o cualquier construcción, que puedan contener asbesto. 

La mejor forma de estar seguros de que la empresa que hemos elegido es la adecuada tiene un Registro de Empresas para la Retirada de Amianto (RERA). De esta forma, nos sentiremos más tranquilos. 

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